y podemos jurar que no nos vamos a prestar a ese juego perdedor que dijimos una vez con un sudor en la espalda, no. no. imposible. qué estamos, todo locos? cómo vamos a apostar a nosotras, que inmundicia, al fin y al cabo, nos esta comiendo los pies,
n u e s t r a propia liber t a d.
No hay comentarios:
Publicar un comentario